Yo también puedo hablar (I)

Bandera-Cubana

Por: MSc. Félix Álvarez Hernández.

No sé si existe algún hombre o mujer  incapaz de sentir el clamor de la patria desde muy adentro, que quiera lo peor para su pueblo. Sentir la patria es querer lo mejor para ella y todo quien se aleje de esa buena intención dista mucho de amarla. Lamentablemente hay quienes han nacido en esta tierra y no son patriotas.

¿Serán patriotas los que como Posada Carriles y comparsa, con actitud entreguista, son capaces de llegar al crimen? ¿O los del tipo Ileana Ross, quienes sufren cada éxito de la Revolución Cubana y no ven llegada la hora de entregar la patria como ofrenda a su amo Yanqui? O los que sólo ven nuestras manchas, las disfrutan, y desde posiciones engañosas coquetean con el enemigo e intentan confundir al pueblo. Unos y otros son iguales; dios los cría y el diablo los junta.

Si cometiéramos el imperdonable error de entregar el país, cosa que no ocurrirá jamás, ¿esos serían los gobernantes?, ¿cuál sería el modelo de democracia que nos impondrían? y ¿cómo asumirían el tema de los derechos humanos?

Nadie dudaría que nos veríamos sumidos en un estatus de los peores; sin patria, sin nación, perdidas las glorias conquistadas para lamento de los pueblos del mundo, que ven en nosotros la esperanza, en sus propias luchas por el porvenir.

Los gobernantes de ese futuro prometido desde el olvido de la historia, serían idénticos a los que 55 años atrás saquearon las riquezas de la nación, no en vano por algún lado tratan de reivindicar a Batista, falsean el pasado pretendiendo se ignoren los abusos, los crímenes, los despidos en masa de los trabajadores, los desalojos en el campo, la prostitución de las mujeres, cuya única alternativa era vender su cuerpo.

¿Qué democracia?, ¿la de las playas y los barrios aristocráticos donde el negro no tenía el derecho al disfrute por sólo tener un color distinto al blanco o servir de criado en condiciones onerosas?, ¿la de los asalariados ignorantes de que una parte de su salario no les era retribuido yendo a parar a los bolsillos de los dueños?, ¿la de los niños y niñas descalzos y harapientos pidiendo limosnas en las calles?

Esa democracia donde son muy pocos los que hacen uso del voto para elegir a un presidente porque se sienten engañados por tanta demagogia de los candidatos, proponiendo caminos y escuelas que nunca se hacen.

Esa democracia no la queremos.

Queremos nuestra democracia, la que sabemos que tenemos que perfeccionar y estamos perfeccionando pero para más socialismo, donde siempre sea el pueblo quien mande y la revolución tenga una póliza de seguro.

Derechos humanos; ¿cuáles? ¿Porqué no presentaron batalla cuando corría a raudales la sangre de los jóvenes por enfrentar los gobiernos de turno, marionetas del imperio o cuando las bombas con sello Made in USA arrasaban poblaciones indefensas durante los años de lucha contra la tiranía?

Nuestros esfuerzos por los derechos humanos son tan evidentes en nuestra realidad que quienes nos odian los ignoran; ¿serían capaces de garantizar los que tenemos hoy? No; si nos acusan en ese plano, es señal de que el derecho a la salud, la educación, que no es lo único, sólo es una ínfima parte de todo lo que podemos exhibir, no estarían garantizados si llegaran al poder que en sus sueños trasnochados. Por qué no condenan a los que no respetan los derechos de la humanidad a vivir en un mundo sin guerras, sin incremento de la pobreza, sin afectaciones del medio ambiente, sin peligro de extinción de los seres y toda su obra?

Hay pruebas cercanas en nuestro propio continente de cómo mediante una propaganda almibarada engañan al pueblo, logran ascender al gobierno y acto seguido empiezan los despidos, la anulación de las medidas progresistas y la búsqueda de un lugar como nuevo tipo de neocolonia.

¿Habrá algún ser humano cuerdo que quiera eso para su patria?

Piense en esto; reflexione y aporte su opinión.

Ud también puede hablar.

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